TÚ, ERES TÚ, DISFRÚTALO

Próximo a partir de vacaciones y dado mi propia experiencia de algún verano en el cuál, enfermó y murió mi padre, me invaden ciertos sentimientos y reflexiones que hoy me siento llano a compartir. Pues, las vacaciones de verano son -al menos a mi parecer- la recompensa del año vivido y no el comienzo de base para el presente que luego abordamos, como siempre, laboral y personalmente, ante todo desafío que este nos presente.

Un año no exento de nuevas lecciones sobre las relaciones personales. Conocer y entender que siempre existirá gente buena, otras no tanto y algunas que ya no vale la pena lidiar. Aprender que no siempre serás el bueno y que mucho menos será reconocida o valorada tu voluntad de ayudar, o bien de brindar oportunidades.

También de ver y aprender sobre nuestro camino, ya que, si es uno que presenta la búsqueda de crecimiento, estará plagado de errores, fallas y de problemas que uno mismo provocó. La arrogancia es parte de la vida y si bien no es algo positivo darle “rienda suelta”, también nos permite – si estamos conscientes de ello – mejorar, desde el dolor del árbol caído, para evitar transformarnos en alguien que no buscamos ser.

Todo, si, absolutamente, todo, nos cobrará la cuenta al final y por esta razón, más vale hacer y potenciar una senda que privilegie el diálogo, el crecimiento personal, el apoyo a otros y el tiempo de calidad que se puede dar para todos/as a quienes se valore.

En el 2024, vi caer a grandes empresarios, algunos por soberbia y malas prácticas, y otros quienes, a pesar de su meritorio esfuerzo, el mercado y sus contrarias condiciones no les dieron tregua. También existen aquellos consolidados que desde su espacio personal buscan ayudar a otros. Por ahí alguien me dijo: “si fuimos privilegiados y no ayudamos a quienes queremos o son dignos de nuestra valorización, entonces, ¿para qué estamos en esta vida?”. A juicio de quien les escribe, esto es una verdad irrefutable y del porte de un elefante.

También, sentí muy de cerca el dolor que provoca la pérdida de algún ser querido. No propio, pero al conocer a quienes les sobreviven, gente que quiero y estimo, el sentimiento de desconsuelo lo viví como si así lo fuera. A todos ellos/as, reciban mi respeto por su valentía. Ojalá que encuentren paz y consuelo en los procesos que hoy enfrentan.

Hubo reencuentros personales, es de decir, hacia uno mismo, de lo que apasiona o de nuevos intereses que te sacan -positivamente- de tu zona de confort, otros familiares, también de amistades o simplemente de ver rostros que hace mucho no se encontraban en el radar. Sin duda el “estar” es un regalo para quien lo otorga, pero también para quien lo recibe. Tal como se lo escuché por ahí a un gran orador: “lo más importante es hacer que lo más importante, sea lo más importante”

Comprender que no todas las batallas se ganan. Esto, si bien es una frase muy usada, derrocha lecciones que te ayudarán a crecer. Pues en todo existe crecimiento cuando uno realmente lo quiere. Por lo tanto, también desprendo de ello que siempre existirán nuevas oportunidades. La gente buena, quien trabaja y se relaciona de buena fe y corazón, al final tendrá su recompensa. El universo da y quita en virtud de tu desempeño. No pierdas la paciencia y no te desanimes, verás que pronto serás recompensado/a.

Siempre he dicho que “para hacer Marketing Feliz, primero hay que estarlo”, pero para ello comienza contigo mismo, ya que “Tú, eres tú, disfrútalo”.