ELEGIR UNA NUEVA CREENCIA
Comienzo este artículo con una llamativa frase que obtuve del libro Fuera del laberinto, de Spencer Johnson, M.D.: “Una creencia es un pensamiento que confío verdadero”.
Si bien esta lograda secuela del famoso libro ¿Quién se ha llevado mi queso? apunta, desde su fábula, hacia la idea de “pensar fuera de la caja”, su significado adquiere especial importancia para quienes, día a día, somos responsables de las comunicaciones y el marketing en una organización.
No todo está resuelto. Tampoco podemos afirmar que la fórmula del éxito permanezca inalterable en el tiempo. Menos aún determinar que aquello que fue bueno ayer seguirá siéndolo mañana. En definitiva, todo cambia, para bien o para mal, dependiendo de cómo nos encuentre ese cambio. Lo importante es tener claridad sobre las bases que sustentan la posibilidad y la decisión de llevarlo adelante.
El marketing interno es, quizás, uno de los primeros observatorios desde donde podemos comprender la importancia de no permanecer estáticos y de evolucionar constantemente. Los colaboradores de una empresa, como personas que son, están siempre en búsqueda de nuevos estímulos, de ideas que llamen su atención y de experiencias capaces de romper con la monotonía del día a día.
Muchas de las acciones que realizamos de manera permanente comienzan, con el tiempo, a transformarse en “parte del paisaje” de la vida dentro de la organización. Y, como tales, dejan de impactar positivamente y de generar adhesión hacia aquello que buscamos comunicar mediante una campaña.
Adicionalmente, comienza a aparecer un nuevo aliado que, al mismo tiempo, suele transformarse en un ruido incómodo para los creadores de campañas: la IA. De un momento a otro, todos dentro de la organización —nuestros clientes internos— se transformaron en potenciales creadores de imágenes, piezas y campañas.
Sin embargo, muchas veces estas propuestas no son del todo coherentes con la imagen de la empresa, su layout, sus estructuras de comunicación, las tipografías o, simplemente, con el entendimiento de cómo una pieza debe comunicar para ser efectiva. Asimismo, podemos observar que los resultados, independientemente del contexto o del fondo, suelen parecerse demasiado entre sí.
“Elegir una nueva creencia” es, en el fondo, comprender que no existen límites para creer. Y eso nos permite jugar con muchas más variables al momento de crear una nueva campaña.
Hoy existen nuevos desafíos que, necesariamente, nos obligan a avanzar hacia nuevas acciones y entendimientos.
Primero, está el desafío de desarrollar una campaña que responda a un requerimiento sobre el cual nuestro cliente ya tiene, de alguna manera, una idea preconcebida. Gran faena creativa, porque comenzamos desde un peldaño en contra.
Segundo, debemos evitar rechazar el cambio que plantea este nuevo escenario. Tal como señala el libro que mencioné al inicio, las creencias arraigadas pueden mantenernos prisioneros de nuestro presente: sin cambios, sin avances, sin resolución y, lamentablemente, sin respuestas frente al requerimiento que se nos exige.
Si hoy, por ejemplo, un cliente tiene una idea que ha intentado materializar gracias a la IA, observemos su aporte y tratemos de comprenderla. Probablemente, a través de ella podremos ser más certeros respecto de lo que realmente necesita. No la veamos como un problema, sino como un input más que debemos recibir y analizar. Un buen resultado final también será consecuencia de este proceso.
Asimismo, hay un punto importante —si quieren, llamémoslo “tercero”—: romper con nuestra propia dinámica creativa.
Salir, conocer y explorar más.
Con el tiempo, tendemos a mirar, visitar e interactuar en espacios similares y dejamos de lado ese riesgo —casi pueril— de sorprendernos con nuevas culturas, códigos y experiencias. Caminar más por la ciudad, por ejemplo, es un ejercicio que todavía logra sorprender y regalarnos miradas distintas frente al dinamismo habitual. Lo recomiendo.
En definitiva, creer dinámicamente es parte de crear.
Nuestras campañas se verán fortalecidas si, en el ejercicio de idearlas, buscamos caminos distintos, pero efectivos. Un tema importante si no queremos perdernos en el inmenso bosque de alternativas que hoy tenemos frente a nosotros.
Como dijo Gloria Estefan: “Para una buena cosecha, hay que saber sembrar”. Elegir una nueva creencia es comprender que también podemos cambiar la manera en que creamos.